El robo misterioso
El detective Serrano llegó a una casa donde supuestamente habían robado un computador y dinero. La ventana estaba abierta, pero no había señales de que hubieran forzado la puerta ni la ventana.
El detective investigó varias posibilidades: un ladrón profesional, una banda organizada o alguien que conocía la casa.
Finalmente descubrió que el dueño había escondido sus propios objetos para cobrar el seguro.
La explicación más sencilla resultó ser la correcta: no había un ladrón; el supuesto robo había sido fingido.
Esto ilustra la navaja de Occam: cuando varias explicaciones son posibles, en igualdad de condiciones, suele preferirse la más simple.
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